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Se limita la publicidad del juego online a la madrugada por el coronavirus
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Estos días, el coronavirus está provocando cambios en nuestros hábitos diarios. El miedo, la incredulidad o la incertidumbre que se han generado alrededor de la pandemia hacen necesario plantearnos cómo podemos afrontar esta crisis desde distintos ámbitos. Desde la psicología, queremos compartir algunas sugerencias que esperamos que ayuden a sentirse mejor y a evitar reacciones emocionales perjudiciales.
En primer lugar, es normal sentirse inquieto o algo nervioso. Esta reacción de ansiedad es habitual porque la ansiedad es un mecanismo de supervivencia que se activa cuando creemos que estamos ante una situación de peligro, pero conviene mantener la calma: se están tomando las medidas necesarias para evitar el contagio y para cubrir nuestras necesidades básicas.
Es importante, sobre todo en las personas con pensamientos obsesivos, aprender a distraer la atención hacia otros estímulos (ver una película, hacer un puzle) y no centrarnos la mayor parte del tiempo en rumiaciones o en información continua sobre el coronavirus. Es comprensible querer saber qué está pasando y cómo están nuestros familiares y amigos: seguir un rato las noticias o llamar a nuestros allegados nos da seguridad y nos ayuda a sentirnos parte de un colectivo que afronta esto de forma conjunta. Pero, por otro lado, conviene evitar sobreexponernos la mayor parte del día a las noticias o a comentarios sobre el coronavirus.
Sentirnos útiles y responsables nos ayuda a crecer como personas y a desarrollar nuestra empatía. Cada uno, en la medida de lo posible, puede aportar su granito de arena.
Como cualquier cambio, necesitamos un periodo de adaptación, y es destacable la capacidad de adaptación que hemos mostrado para reorganizar nuestras familias y nuestro trabajo pese a lo repentino del cambio.
Es positivo plantear esta circunstancia como una oportunidad para compartir más tiempo conversando, comunicando inquietudes y jugando con los hijos. Si los niños preguntan, conviene no angustiarlos: explicaciones cortas y sencillas que puedan entender, y que les hagan sentir que no salir de casa es, en cierto modo, una tarea propia de héroes, como los personajes de sus cuentos o videojuegos favoritos. Puede plantearse como un juego en el que, por ejemplo, no salir a la calle, lavarse las manos, llamar a los abuelos o aplaudir a quienes trabajan en los servicios esenciales suman puntos para convertirse en campeones de esta aventura.
Conviene convertir esta situación en una oportunidad para crear más vínculo y dejar de lado las diferencias, fomentando una comunicación positiva y cercana.
Conviene estar pendientes de sus necesidades: hacerles la compra o llevarles comida preparada ayuda, y darles cariño y llamarlas con frecuencia alivia su soledad o su angustia. Es importante orientarlas para que no salgan de casa, hacerles saber que otros familiares o vecinos se encargarán de lo que necesiten, y ayudarlas a ocupar el tiempo con labores, programas de televisión o manualidades.
Compartir comida o hacer la compra a quienes no pueden salir, evitar el contacto innecesario manteniendo la distancia de seguridad, y estar especialmente atentos a los vecinos que viven solos y son mayores.
Conviene fijar y mantener un horario de trabajo, respetando también el tiempo dedicado a la familia. El teletrabajo puede resultar beneficioso aunque sea nuevo para muchas personas, y siempre es posible apoyarse en los compañeros.
Es importante ofrecerles apoyo y comprensión, porque esta situación hace que la enfermedad se viva de forma más angustiosa. La gran mayoría de personas se curan, aunque es normal sentir cierta inquietud. Ante cualquier síntoma, lo adecuado es llamar al 112 y no preocuparse de antemano.
Esta puede ser una oportunidad para dedicar tiempo a la familia: jugar con los hijos, conversar, ver películas juntos o leer. Disfrutar de actividades, solos o acompañados, ayuda a que el tiempo pase de forma más llevadera.
Conviene buscar siempre fuentes veraces. Durante estos días circulan muchos bulos sin ningún rigor científico, especialmente en redes sociales. Ante cualquier duda, es preferible acudir a los canales oficiales que los ministerios o las comunidades autónomas ponen a disposición de la ciudadanía.
Es importante tejer una red de solidaridad y de compromiso real: no salir de casa salvo que sea imprescindible, no desplazarse a lugares de vacaciones, no comprar alimentos y artículos de primera necesidad de forma compulsiva, y no difundir noticias que solo alimentan la ansiedad. Es tarea de todos ser responsables en esta situación y aportar lo mejor de nosotros mismos, sin que esto signifique que no se pueda cuestionar ninguna medida en su momento.
Quienes estamos en casa somos, en cierto modo, personas privilegiadas. Vale la pena pensar en el cansancio, físico y psicológico, de quienes están haciendo frente al coronavirus en primera línea: el personal sanitario y de limpieza, quienes trabajan abasteciendo y vendiendo en supermercados y tiendas, los cuerpos de seguridad, y tantas otras personas que aseguran servicios esenciales. Gracias a todas ellas.
Desde el Instituto Valenciano de Ludopatía y Adicciones No Tóxicas, nos ponemos a disposición de quien necesite apoyo psicológico en estos momentos. Puedes llamarnos al 963 941 587 o escribirnos a través de la página de contacto.
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