Problemas sexuales relacionados con la adicción a la comida
La adicción a la comida hace que las personas que la padecen coman cantidades grandes de alimentos, …
Leer más →
La cosmeticorexia es un problema que afecta cada vez a más jóvenes, incluso a niñas menores de 12 años. Estar siempre joven se ha convertido en una obsesión para muchas personas en la sociedad actual. Las redes sociales y los medios de comunicación lanzan todo tipo de mensajes que ofrecen productos cosméticos o que animan a acudir a centros de belleza para estar guapísimas, con el objetivo de retrasar el paso del tiempo y lucir un rostro y una piel impecables. Como con otras conductas, cuidar nuestro aspecto no es negativo, pero cuando se convierte en una obsesión o escapa a nuestro control, la situación se complica y puede poner en riesgo la salud física y mental.
La cosmeticorexia consiste en la preocupación excesiva por alcanzar la perfección estética mediante un cuidado facial desmesurado. Las personas que la padecen compran grandes cantidades de cosméticos o principios activos, se someten a multitud de tratamientos faciales (por sí mismas o en gabinetes de belleza) y consultan numerosas revistas o tutoriales con consejos sobre prácticas de belleza, con la intención de permanecer jóvenes y lucir un cutis sin ninguna imperfección.
La cosmeticorexia conlleva una distorsión de la imagen corporal. Las personas que la padecen ven con frecuencia imperfecciones (aunque no las haya, o sean imperceptibles) y quieren conseguir un rostro y una piel cada vez más perfectos. Esta idea puede convertirse en un pensamiento obsesivo y permanente que da lugar a la compra compulsiva de cosméticos y productos de belleza, a la consulta constante de revistas y tutoriales y a rutinas muy estrictas para mantener el rostro como les gustaría.
Al igual que sucede con la vigorexia, la cosmeticorexia podría considerarse un trastorno dismórfico corporal, ya que comparte criterios diagnósticos similares:
Por otra parte, la cosmeticorexia también incluye pensamientos, sentimientos y conductas que podrían clasificarse como propios de un trastorno adictivo:
Como ya señalamos en el artículo "A propósito de la vigorexia: más allá de un trastorno dismórfico. Delimitación diagnóstica y causas de este trastorno", publicado en la Revista Española de Drogodependencias (puedes consultarlo aquí), defendemos que la cosmeticorexia, igual que la vigorexia, es un trastorno complejo que comparte criterios diagnósticos de las obsesiones y de las adicciones. En cualquier caso, es un problema de creciente actualidad que requiere detección precoz y tratamiento psicológico especializado.
Son muchos los factores que pueden estar en la base y el mantenimiento de este problema, aunque no todos se dan en todas las personas ni tienen el mismo peso. Cuantos más factores confluyan en una misma persona, mayor será la probabilidad de desarrollar cosmeticorexia:
A nivel físico pueden aparecer problemas en la piel, desde irritaciones por el uso desmesurado de cosméticos o principios activos hasta, en casos más graves, quemaduras. Muchas veces se compran productos por internet sin saber realmente lo que contienen, con publicidad engañosa o sin las garantías exigidas por la normativa de cada país. También se ve afectada la calidad del sueño, al estar pendiente de ver o subir contenido de belleza y de las notificaciones o comentarios recibidos. Pueden aparecer además problemas económicos derivados de la cantidad de cosmética y tratamientos comprados, que a menudo se ocultan a la familia.
A nivel emocional son frecuentes los cambios de humor y la irritabilidad cuando no se pueden aplicar los cosméticos o seguir la rutina de belleza, así como la ansiedad o el decaimiento si no se logra el resultado esperado (aunque, como hemos señalado, el resto de personas no perciba esas imperfecciones o no les dé importancia). La mente permanece ocupada buena parte del tiempo en temas relacionados con el cuidado facial, incluso sin estar conectado a internet, y se deja de disfrutar de otras actividades, lo que puede repercutir en el rendimiento escolar o laboral.
También surgen conflictos con la familia, que no comprende ni comparte el tiempo y el dinero dedicados al cuidado del rostro. Esto puede hacer que la persona con cosmeticorexia se sienta sola, se aísle y busque apoyo en quienes cree que sí la entienden, que con frecuencia son personas con el mismo problema.
Hablamos sobre todo de niñas y adolescentes porque es en ellas donde este problema se está extendiendo con mayor frecuencia, aunque también puede darse en los chicos. Cada vez hay más productos y consejos de belleza dirigidos a los varones, pero hoy en día se siguen potenciando más los cánones de belleza y los cuidados estéticos en la mujer, hacia quien se dirige la mayor parte de la publicidad. Niñas y adolescentes menores de 12 años, en edades en las que solo necesitarían hidratación y protección solar, empiezan a llevar a cabo "rituales" de belleza facial con gran cantidad de productos.
Niñas y adolescentes buscan referentes y aceptación no solo entre amistades y compañeros de clase, sino también a través de las redes sociales, donde siguen a influencers y youtubers que muestran consejos para mantener un cutis sano con todo tipo de productos cosméticos. El entorno digital facilita además que ellas mismas quieran subir sus propios consejos, mostrando sus rostros impecables en redes como TikTok o Instagram, buscando la aprobación de los demás a través de comentarios o "me gusta" como forma de sentirse mejor. No se trata de maquillarse ocasionalmente con los cosméticos de las madres como un juego, sino de un problema con consecuencias importantes para el desarrollo cuando el uso de cosméticos y las prácticas de belleza se convierten en el eje central de la vida de estas niñas y adolescentes, interfiriendo de forma negativa tanto a nivel físico como psicológico.
En definitiva, la cosmeticorexia es un problema que comparte criterios de los trastornos obsesivos, adictivos y dismórficos, y que conviene prevenir desde distintos ámbitos para evitar que las más jóvenes asuman como propios los valores superficiales de la sociedad o pierdan el control sobre el uso de cosméticos y la consulta o difusión de contenido de belleza.
Si observas que tú misma o alguien de tu familia presenta algunos de los síntomas descritos en este artículo, no dudes en pedir ayuda. En el Instituto Valenciano de Ludopatía y Adicciones no Tóxicas te ayudamos, tanto si eres la persona afectada como si eres un familiar, a abordar los problemas que están en la base de la cosmeticorexia, en un clima de confianza y comprensión. Puedes consultarnos sin compromiso o llamarnos al 963 941 587.
La adicción a la comida hace que las personas que la padecen coman cantidades grandes de alimentos, …
Leer más →
ludopatia
Por Consuelo Tomás, psicóloga especialista en adicciones En el trabajo diario con personas que acude…
Leer más →
adicciones-no-toxicas
Índice de contenido Qué es Instagram Por qué es tan importante para jóvenes y adolescentes Qué pelig…
Leer más →Habla con nuestro equipo con total confidencialidad y sin compromiso. Consultas presenciales y online.