El impacto de los factores socioambientales en la adicción a las compras

8 de enero de 2020

El impacto de los factores socioambientales en la adicción a las compras

Ya hemos entrado en un nuevo año y, además de los regalos de Papá Noel y los Reyes Magos, llegan las rebajas, que de nuevo nos incitan a comprar. Muchas personas van a abarrotar los comercios estos días sin ser conscientes de que pueden tener un problema serio: la adicción a las compras o compras compulsivas. En este artículo nos centramos en el impacto de los factores socioambientales en esta adicción.

Comprar se ha convertido en una práctica generalizada en nuestra sociedad, no solo en rebajas. Basta observar cómo familias enteras pasan los fines de semana en grandes superficies donde el ocio (cines, restaurantes) convive con todo tipo de tiendas, transmitiendo la idea de que pasarlo bien es sinónimo de comprar. Los factores que contribuyen a perder el control en las compras se agrupan en tres grandes bloques: personales, familiares y socioambientales. No todos están presentes en todas las personas, pero sí aumentan la vulnerabilidad a desarrollar esta adicción.

Entre los factores socioambientales, destacan:

  • La gran oferta y disponibilidad de artículos. La variedad de productos que podemos adquirir en nuestra sociedad de consumo nos impulsa a comprar, aunque muchos de ellos realmente no nos hagan falta.
  • La fácil accesibilidad a tiendas y grandes superficies.
  • La aparición de las compras online, que permiten comprar en cualquier momento del día sin salir de casa, lo que favorece que algunas personas compren de forma compulsiva.
  • El uso de tarjetas de crédito, que hace que seamos menos conscientes del dinero que gastamos: si pagamos en efectivo no podemos gastar más de lo que llevamos, pero con tarjeta es fácil excederse.
  • La posibilidad de financiación y pago a plazos, que facilita adquirir productos que exceden las posibilidades económicas reales.
  • La posibilidad de devolver productos, que puede animar a comprar sin valorar si de verdad se necesita lo que se adquiere.
  • La publicidad, diseñada para hacer creer que compraremos felicidad, poder o prestigio.
  • La aceptación social del consumo, que hace que comprar se asocie a felicidad y ocio.
  • Los valores materialistas de nuestra sociedad, que llevan a valorar a las personas más por lo que tienen que por lo que son.
  • Las ofertas y rebajas, que generan la sensación de estar ahorrando aunque en realidad se esté comprando lo que no se necesita.

Es fundamental advertir que comprar puede convertirse en una adicción que, aunque no siempre lo parezca, genera consecuencias negativas en todas las áreas de vida de quienes la padecen. Esperamos que estas líneas sirvan para reflexionar sobre cómo los valores materialistas y la confusión entre ocio y consumo pueden llegar a cegarnos. El mayor tesoro está dentro de nosotros mismos, no en los artículos que adquirimos.

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