Papá Noel y los videojuegos
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A medida que la sociedad se transforma, las nuevas tecnologías tienen cada vez más protagonismo en nuestras vidas: facilitan el trabajo en las empresas, la comunicación con la familia y también el aprendizaje en las aulas. Sin embargo, su implantación, pese a aportar ventajas, también ha favorecido la aparición de problemas relacionados con su uso en el aula.
Vivimos en un mundo tecnológico y los jóvenes "nacen con las nuevas tecnologías bajo el brazo", pero en nuestra consulta está aumentando el número de niños y adolescentes con problemas relacionados con su uso en los centros educativos. Las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) permiten el acceso, la producción y la comunicación de información en diferentes formatos, y es evidente que los centros educativos no pueden dar la espalda a estas herramientas.
Entre las ventajas de trabajar con las nuevas tecnologías en el aula están servir de apoyo a las explicaciones del profesorado, enseñar a los alumnos a utilizarlas, hacer más atractivos los contenidos mediante programas educativos, favorecer el aprendizaje activo y agilizar la comunicación con las familias. Ejemplos de estos recursos son la pizarra electrónica, los ordenadores, las tabletas o los materiales digitales.
Sin embargo, su implantación no está exenta de problemas, porque en muchos casos se ha llevado a cabo sin una reflexión previa sobre sus posibles efectos negativos. Muchas familias desconocen cómo utilizan sus hijos las nuevas tecnologías y a qué contenidos pueden acceder, sin establecer ningún tipo de supervisión o control parental. Entre los inconvenientes señalados por otros profesionales están la distracción, la dificultad para retener contenidos, el fomento del plagio, la disminución de la capacidad lectora, el aislamiento del alumno pegado a la pantalla, o el impacto en la salud derivado del sedentarismo.
Cuando no se utilizan como apoyo a la búsqueda de información, sino para participar en videojuegos durante las horas de clase o de estudio, pueden generar problemas adictivos: se deteriora el rendimiento académico, se limita el contacto directo con otros compañeros al aire libre y aumentan las discusiones familiares porque los padres no saben cómo gestionar el tiempo que sus hijos dedican a jugar online. Cuando se les interrumpe o se les impide usar sus dispositivos, pueden mostrarse irritados o ansiosos, lo que se parece a un verdadero síndrome de abstinencia.
La digitalización en el aula puede ser beneficiosa o perjudicial según cómo se implante. Es necesario buscar un equilibrio entre las nuevas tecnologías y las actividades que nos acercan al mundo real, implicando en el proceso a toda la comunidad educativa (familias, docentes y alumnado), para evitar los efectos negativos de una implantación hecha sin la formación y la prevención adecuadas.
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