Videojuegos

23 de enero de 2018

Cuando se trata de niños y adolescentes, es habitual que las familias se pregunten dónde está el límite entre una afición normal a los videojuegos y un problema de adicción. Algunas señales a las que conviene prestar atención son el abandono de los estudios o de otras actividades, el aislamiento del resto de la familia y las amistades, las discusiones constantes por el tiempo de pantalla, o la irritabilidad y el malestar cuando se interrumpe el juego o se limita el acceso a él.

Establecer límites claros desde el principio, mantener una comunicación abierta y buscar asesoramiento profesional si estas señales se repiten con frecuencia ayuda a abordar el problema antes de que se agrave.

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