Relaciones tóxicas que atrapan

29 de abril de 2019

Relaciones tóxicas que atrapan

No todas las personas mantienen relaciones sanas con los demás, y algunas llegan a establecer relaciones tóxicas que las atrapan. Todos necesitamos el cariño y el apoyo de la pareja, la familia o los amigos, pero en nuestra consulta tratamos a personas que dependen de relaciones por muy dañinas que sean, debido a una dependencia emocional que les impide poner límites o romper esos vínculos.

Las relaciones tóxicas que atrapan suelen caracterizarse por ser asimétricas: una de las partes es sumisa y la otra, dominante y manipuladora. La persona sumisa desarrolla una relación dependiente y, lejos de ser consciente de ello, soporta manipulaciones, mentiras o humillaciones, permitiendo que se ejerza sobre ella un control desmesurado (aislamiento, invasión de su privacidad, anulación de sus intereses, imposibilidad de tomar sus propias decisiones), incluso cuando no recibe verdadero afecto a cambio.

La persona dependiente solo busca complacer a la otra parte y necesita que esta le proporcione el amor que no se da a sí misma, por lo que intenta asegurarse constantemente de que no la van a dejar, generando con frecuencia el efecto contrario. Si quien tiene el control es una persona autoritaria, puede llegar a maltratarla física y emocionalmente, y pese a ello la persona dependiente soporta el daño porque cree que no puede vivir sin estar en una relación.

La dependencia emocional hace que estas personas se sientan "atrapadas" en relaciones perjudiciales, con temores constantes y sentimientos de culpa ante la posibilidad de ser abandonadas o rechazadas. Tienen, además, un concepto pobre de sí mismas y una autoestima baja que solo creen poder compensar manteniendo una relación, aunque esta sea asimétrica y esté rodeada de personas que se aprovechan de la situación. Su bienestar emocional depende de la aprobación ajena, lo que les genera una gran ansiedad y les lleva a renunciar a sus propios deseos y necesidades.

Esta dinámica reúne muchos de los rasgos de una conducta adictiva: los efectos sobre la vida de la persona son devastadores, y el miedo a perder la relación puede provocar cuadros de ansiedad intensos cuando esta se rompe o se plantea romperla, incluso sin motivo aparente, un nerviosismo que se parece al síndrome de abstinencia que aparece en otras adicciones.

La dependencia emocional es un problema serio que requiere tratamiento psicológico especializado, porque sus consecuencias pueden poner en riesgo tanto la integridad física como la emocional de quien la padece. Es fundamental abordar en terapia aspectos como la autoestima, las habilidades para expresar deseos y sentimientos, y la capacidad de diferenciar las relaciones que nos enriquecen de las que nos anulan. Relacionarse no significa depender de los demás: relacionarse es libertad y compromiso desde el respeto mutuo, es ser uno mismo y compartir con el otro.

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