Comprar ha sido una de las conductas más habituales estos días navideños y, más aún en la entrada del año, cuando empiezan las rebajas con descuentos de todo tipo. Sin embargo, la adicción a las compras y la falsa felicidad van de la mano generando creencias erróneas en muchas personas.

      Campañas publicitarias en diferentes medios (radio, televisión, pantallas de móviles y ordenadores…) nos anuncian todo tipo de productos alentando la idea de que consumamos y compremos. De esta forma, nos hacen creer que nos sentiremos mejor, más atractivos, con más prestigio social... Slogans que  nos venden una idea errónea para alcanzar la felicidad a través del consumo. Es tal el impacto de la asociación entre las compras y la felicidad que muchas personas  cuando salen de casa o  se conectan a comercios on line, son incapaces de no comprar cualquier tipo de artículos. En este caso, pueden llegar a experimentar una pérdida de control y dedicar cada vez más tiempo y dinero en comprar, convirtiéndose las compras en el eje central de sus vidas en detrimento de otras áreas y surge la adicción a las compras.

        Las personas con adicción a las compras o compras compulsivas,  no pueden parar de comprar pese a todos los problemas consigo mismas, sus familiares y entorno. Sin embargo, solo se sienten bien si compran porque, entre los factores  personales que influyen en la adicción a las compras, encontramos las creencias erróneas o pensamientos distorsionados que  mantienen esta conducta adictiva. Cuando las compras se utilizan para aliviar estados emocionales negativos (ansiedad, depresión, irritabilidad, insatisfacción, …) se convierten en una válvula de escape equivocada para poder sentirse bien.

       Si no nos queremos, no nos gusta cómo somos o necesitamos que los demás nos aprueben y acepten de forma excesiva…es evidente que comprar no va a resolver nuestros problemas. Si bien es cierto que en el momento de comprar la persona se siente bien, más tarde se va a encontrar con los mismos problemas de baja autoestima y aceptación o de cualquier otra índole, que lejos de invitarle a solucionar la situación de forma satisfactoria, le hundirán en un círculo vicioso que le conducirá a consumir más y a sentirse culpable y más triste o ansiosa.

        Es importante que nuestra felicidad no dependa de las compras pese a que vivimos en una sociedad cargada de valores materialistas. Sentirnos bien depende de nosotros mismos y no por más comprar seremos más felices. Aunque llenemos nuestras casas de todo tipo de artículos y nos vistamos prendas y complementos de lo más variado, la felicidad no se puede comprar. La felicidad pese a nuestras buenas intenciones, no se envuelven en bolsas ni papeles de regalo. La felicidad está en todos y cada uno de los pequeños y grandes momentos del día y en nuestra forma de entender la vida. Algunas ideas que pueden ayudarnos a incrementar nuestra satisfacción sin sentirnos atrapados en lo material,  son las siguientes:

  • Aceptarnos a nosotros mismos como somos. Nadie es perfecto pero todos tenemos grandes tesoros dentro de nosotros mismos.
  • Compartir  tiempo con nuestros allegados, saboreando con ellos una buena conversación con los móviles apagados, jugar con nuestros hijos y conocer sus inquietudes, visitar a algún familiar…
  • Regalarnos tiempo para levantarnos más tarde la cama, pasear, leer un libro, hablar con un vecino, etc.
  • Sentir que no somos mejores por adquirir más cosas sino por el hecho de poder compartir nuestras experiencias.
  • Entender que la vida no siempre es cómo nos gustaría pero podemos conseguir ser felices sin necesidad de buscar en el consumo nuestro bienestar..

      Ser feliz es crecer, es aprender a superar obstáculos y entender que nos siempre podemos tener todo lo que queremos. La vida a veces nos da reveses pero comprar no va a solucionar nuestros problemas. Solo nuestra capacidad para valorar lo que es verdaderamente importante y poder solucionar o aceptar determinadas situaciones, nos hará sentirnos bien y disfrutar de ser nosostr@s mism@s sin depender de comprar o consumir.

      En el caso de que nuestras felicidad dependa de comprar y nuestros problemas personales, familiares, económicos…nos ahoguen es importante acudir a un profesional que nos ayude tanto a saber frenar el impulso a comprar como a tratar con todos los factores que, directa o indirectamente, son causa o consecuencia de las compras compulsivas.

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