
Aportaciones de la psicóloga Consuelo Tomás
La reciente propuesta gubernamental de prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años ha abierto un debate profundo sobre la eficacia de las medidas punitivas. Para la psicóloga Consuelo Tomás (Psicóloga y Directora del Instituto Valenciano de Ludopatía y Adicciones no Tóxicas), la respuesta no es tan sencilla como vetar una aplicación; requiere comprender cómo funciona el cerebro joven y qué papel juega la familia en este ecosistema digital. Lo explica en: https://www.cop-cv.org/noticia/18229-mas-alla-de-la-prohibicion-educacion-y-modelos-familiares-en-el-uso-de-redes-sociales Colegio Oficial de Psicólogos de la Comunidad Valenciana.
El cerebro adolescente: Una diana fácil para los algoritmos
Una de las aportaciones la psicóloga de Consuelo Tomás se centra en la vulnerabilidad biológica de los menores. Según explica, el córtex prefrontal —la región del cerebro responsable de planificar, organizar y valorar consecuencias— no está plenamente desarrollado a los 12 o 13 años.
Esto genera un escenario de riesgo por dos motivos principales:
Bajo control inhibitorio: Los menores tienen dificultades naturales para frenar impulsos voluntarios.
Sistema de recompensa hiperactivo: En la adolescencia temprana, el cerebro busca gratificación constante. Las redes sociales están diseñadas para explotar esta debilidad mediante «refuerzos variables» como los likes y las notificaciones, dejando al menor «prácticamente indefenso».
El peligro de la «Vía de escape»: Videojuegos y fomo
Consuelo Tomás advierte que una prohibición aislada puede provocar un efecto de desplazamiento. Si se elimina el acceso a las redes, existe el riesgo de que el tiempo y la conducta de abuso se trasladen a otros ámbitos, como otras plataformas digitales o los videojuegos.
Además, destaca el impacto del FOMO (Fear Of Missing Out o miedo a perderse algo). Esta necesidad de estar conectado genera un estado de alerta que impide el descanso real y dificulta la regulación emocional, afectando directamente la autoestima de los jóvenes.
Consuelo Tomás plantea que aunque la norma pueda dar una sensación de alivio temporal a las familias, no ataca la raíz del problema. Entre diferentes motivos, destaca:
La falacia de la prohibición: No es la mejor opción. Puede facilitar la gestión familiar inmediata, pero no construye autonomía en el menor.
La comunicación como pilar: Lo ideal es una comunicación fluida entre padres e hijos para asentar las bases de un adulto con visión crítica.
El modelo familiar: Los adultos deben dar ejemplo. Tomás critica que, en ocasiones, los dispositivos se usan como una «herramienta de descanso» para los padres mientras los hijos están entretenidos.
Lo presencial es insustituible: Ninguna interacción virtual puede reemplazar los beneficios del contacto físico y la escucha activa.
Recomendaciones para el modelo familiar
Según la psicóloga Consuelo Tomás, la responsabilidad parental no debe relajarse tras una ley. Es necesario:
Establecer y consensuar: Supervisar contenidos en lugar de solo prohibir tiempos.
Fomentar valores internos: Construir la autoestima más allá de la aprobación externa (los likes).
Alfabetización digital: Educar en el uso de las tecnologías para que el joven sea capaz de reflexionar sobre su propio comportamiento.
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