Relaciones tóxicas que atrapan

       No todas las personas mantienen relaciones sanas con los demás, llegando a establecer relaciones tóxicas que les atrapan. Todos necesitamos el cariño y apoyo de la pareja, familiares, amigos… Sin embargo, tratamos en nuestra consulta personas que dependen de relaciones por muy tóxicas o negativas que sean. En estos casos, encontramos una dependencia emocional que impide que puedan poner límites o romper los lazos dañinos.

          Las relaciones tóxicas que atrapan habitualmente se caracterizan por ser asimétricas: una de las partes es sumisa y, la otra, dominante y manipuladora. En estos casos, la persona sumisa acaba desarrollando una relación dependiente, pero lejos de ser consciente de dicha situación, aguanta todo tipo de manipulaciones, mentiras, humillaciones, etc.  El nivel de dependencia es tan patológico, que dejan que les ridiculicen o no tengan en cuenta sus sentimientos, necesidades y opiniones y se ejerza un control desmesurado sobre ellas (aislándolas, invadiendo su privacidad e intimidad, anulando sus intereses y motivaciones, no haciendo valer sus derechos, impidiendo que tomen sus propias decisiones…). Dependencia que mantienen, independientemente de que no les demuestren verdadero afecto o cariño y nunca les tengan en cuenta.

         Entre tanto, la persona dependiente solo intenta complacer a la otra parte y necesita que la otra parte le nutra del amor que no se tiene a si misma. Motivo por el que quiere mantener relaciones en exclusividad haciendo regalos, llamadas al trabajo, controlando el móvil… para asegurarse de que los demás le quieren y no la van a dejar. Evidentemente, generando el efecto contrario porque a nadie nos gustaría que nos agobiaran y se nos privara de nuestro propio espacio. Asimismo, si se centran en personas autoritarias y opresoras, éstas se aprovecharan de ellas llegando a maltratarlas física y emocionalmente. Pese a ello, soportan este daño porque consideran que no pueden vivir sin estar en una relación y estas relaciones se convierten en una trampa.

     La dependencia emocional hace que estas personas se sientan “atrapadas”  o “enganchadas” a relaciones perjudiciales por mucho daño que les hagan. Es habitual que sientan temores constantes y sentimientos de culpa o rabia, ante la idea de que se les pueda abandonar, rechazar o desplazar. 

          Aunque podamos pensar que están felices si mantienen alguna relación, no es cierto. Estas personas tienen un pobre concepto de si mismas y baja autoestima, que solo suplen si mantienen una relación porque de esa forma se consideran valiosas. Sin embargo, como hemos comentado, las relaciones son asimétricas y suelen estar rodeadas de personas egoístas y dominantes que se aprovechan y utilizan a la persona dependiente en función de sus intereses. La falta de autoestima contribuye a aumentar sus sentimientos de insatisfacción permanente si no están con alguien y creen que, si las dejan o ellos dejan esas relaciones, no van a encontrar otras. Su autoestima y bienestar emocional no depende de ellos mismos, sino de la opinión y aprobación de los otros. Situación que les lleva a experimentar un gran ansiedad y temor de decir o hacer algo que no guste a su pareja, amigos y, por ello, le puedan rechazar. Acaban por adoptar posiciones de subordinación y renuncian a sus propios deseos o necesidades, siendo incapaces de tomar las riendas de su propia vida y tomar sus propias decisiones.

        Generalmente en las relaciones tóxicas, lejos de poder acabar con ello, las personas “enganchadas” se aferran e intentan complacer a los demás renunciando a sus propias necesidades y deseos.  Podríamos decir que reúne los requisitos para considerarse una adicción. Por un lado, los efectos en la vida de las personas atrapadas en las relaciones tóxicas son devastadores y,  por otro, nunca acaban de sentirse bien por el miedo a perder la relación. apareciendo cuadros de ansiedad intensos si la relación se acaba o se plantean la ruptura aunque no haya motivos para ello. Este nerviosismo, inquietud e irritabilidad que aparece también en otras adicciones a sustancia o sin sustancia es un síndrome de abstinencia. “mono”.

         La necesidad continúa de tener pareja, amigos… hace que idealicen las personas que acaban de conocer, sin haberse tomado su tiempo para percatarse y decidir si les convienen.

      Mantener relaciones toxicas junto con la dependencia emocional que conlleva representa un problema muy grave porque que acarrea falta de control de la propia vida con tal de estar  en una relación pese a estar renunciando a tomar sus propias decisiones y soportar desprecios y maltrato y no  verdadero afecto.

         La dependencia emocional es un problema muy serio que precisa de un tratamiento psicológico especializado porque las consecuencias hacen peligrar tanto la integridad física como la emocional de los pacientes. Es fundamental abordar terapéuticamente los diferentes aspectos de la dependencia emocional  como son la autoestima, habilidades para poder expresar deseos y sentimientos, aprender a discriminar las relaciones que enriquecen frente a las que nos anulan… y es necesario identificar todos aquellos aspectos que han contribuido al inicio y mantenimiento de las relaciones tóxicas.

          Relacionarse no significa depender de los demás.

       Relacionarse es libertad y compromiso desde el respeto recíproco, Relacionarse es ser uno mismo/a y compartir con el otro/a.

 Consuelo Tomás – Instituto Valenciano de Ludopatía y Adicciones no Tóxicas – tratamiento de la dependencia emocional – relaciones tóxicas – dependencia emocional – tratamiento adicciones Valencia – adicciones Valencia – adiccionesvalencia.es – tratamiento ludopatía Valencia – tratamiento adicciones no tóxicas- psicólogos Valencia -tratamiento de las relaciones tóxicas

 

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